All for Joomla All for Webmasters

Blog

La participación ciudadana y el desafío de sacarse el balde

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado
 

En un posteo anterior, mi colega Emilia Espósito escribía una columna[1] en la que destacaba la dificultad de crear espacios de participación vecinal que escaparan de la lógica partidocéntrica que caracteriza nuestro sistema político. En el final de su artículo, se preguntaba si es favorable institucionalizar la participación a través de espacios formalizados (como los Concejos Vecinales en Montevideo) o si, de lo contrario, la participación ciudadana debería desarrollarse por medio de otras instituciones que operan a nivel territorial. Personalmente tiendo a creer que, si bien es bueno que existan espacios de participación institucionalizados, no debemos poner el foco solamente en ellos. Por el contrario, cualquier proceso de descentralización debería intentar fomentar la participación a través de las organizaciones en el territorio. A continuación paso a desarrollar el por qué de mi argumento.

Hace unas semanas, la Fundación Konrad Adenauer Stiftung y la Universidad Católica del Uruguay presentaron el libro Panorama del nivel municipal en Uruguay [1] Este libro es un insumo fundamental para la reflexión y el fortalecimiento del tercer nivel de gobierno en nuestro país en función de que se presentan las miradas de múltiples actores que participan del proceso de descentralización. Más allá de que el libro evidencia una variedad de datos para evaluar el funcionamiento de los municipios, quiero detenerme en unos datos que van más allá de la descentralización de funciones y que ponen el foco en la participación ciudadana (después de todo, la Ley 19.272 es de Descentralización y Participación Ciudadana). 

Ante la pregunta, ¿Ud. ha participado en estos últimos cinco años de alguna instancia como audiencia pública, cabildo, rendición de cuentas, presupuesto participativo, asambleas, reuniones, convocadas por el municipios?, ¿con qué frecuencia?, las respuestas fueron estas:

Tabla 1 Los datos nos dicen que la participación a través de las instancias formales ha sido y es un fracaso. Pero que quede claro, no es un fracaso de la participación en sisí. Ya sea que se analice por edad, sexo, nivel educativo, estrato o voto 2014, las el porcentaje de personas que nunca participaron de estas instancias formales es superior al 80%. ¿Debe sorprendernos? No. No podemos esperar de este tipo de instancias más de lo que estas pueden dar. Es sumamente interesante que existan espacios formales de participación, pero no debemos concebirlos como los únicos canales para que la gente participe. Si pensamos que la participación se debe dar a través de estas instancias, estamos fritos. La participación debe darse, desde mi punto de vista, a través de las organizaciones en el territorio.  

Hace más de dos décadas, un politólogo estadounidense llamado Robert Putnam, escribía una obra titulada Making democracy work: civic traditions in modern Italy [2]. En ella realizaba una comparación entre los gobiernos locales del norte y del sur de Italia de la década del 70. Muy grosso modo, concluía que las diferencias en el desempeño institucional de los gobiernos locales del norte y del sur se debían a diferencias en la acumulación de capital social de ambas regiones. Según el autor, el capital social es algo así como las características de la organización de una sociedad, tales como redes, normas, confianza, las cuales facilitan la cooperación de los integrantes en beneficio mutuo. El compromiso cívico y asociativo es fundamental para el desarrollo del capital social y se manifiesta en la presencia de asociaciones como coros, equipos de fútbol, organizaciones de la sociedad civil nucleadas en torno a temáticas particulares, etc. 

¿Por qué traigo esta referencia a Putnam? Porque creo firmemente que la participación ciudadana (tan asociada discursivamente a la descentralización) debe tener el objetivo de contribuir a generar capital social. No debemos disgustarnos si la gente no participa de las instancias formales, debemos preocuparnos si no estamos logrando incrementar el nivel de capital social. Y el capital social se desarrolla también por medio de la participación a través de organizaciones territoriales. Es por esta razón que debemos observar cómo son los niveles de participación a través de este tipo de asociaciones. ¿Y cómo estamos desde este punto de vista? Lamentablemente, estamos mal. 

Gráfico 1

Gráfico 2 Datos del Latin American Publico Opinion Project 2012 (LAPOP), muestran que los uruguayos participamos poco y nada a través de asociaciones comunitarias. Incluso la mayoría no ha contribuido a mejorar los problemas de la comunidad en el último año. Más del 80% de los ciudadanos participan poco (una o dos veces al año) o nada de reuniones en organizaciones religiosas, asociaciones de padres de la escuela, comité de mejoras para la comunidad, asociaciones de profesionales o de comerciantes, movimientos políticos, asociaciones de mujeres, o en reuniones de grupos deportivos. Si se compara a nivel regional, los uruguayos somos los habitantes del continente que menos nos involucramos en la vida comunitaria (Queirolo, et. al. 2013) [3] ¿Qué evidencia esto? Un latente deterioro del capital social. ¿Se puede revertir la situación? Si ¿Cómo? A través de la descentralización. 

 Descentralización y participación ciudadana son dos conceptos que van de la mano. El proceso que hemos iniciado como país en el año 2010 tiene el potencial de incrementar el capital social existente en el territorio. Para ello, es necesario desarrollar una estrategia que permita a los municipios fortalecerse como actores generadores de redes locales, y articuladores legítimos con las organizaciones existentes en el territorio. Es ese el para qué de los municipios desde el punto de vista de la participación. Si logramos que los ciudadanos formen parte de estas asociaciones, lograremos que se genere confianza, compromiso y cooperación interpersonal. Será más fácil incrementar el capital social si pensamos en la participación desde una perspectiva amplia (a través de organizaciones locales de todo tipo) a que si la pensamos desde una perspectiva restringida (a través de espacios formales). No limitemos los canales de la participación, abramos la cancha, pensemos en el potencial existente en los territorios y fortalezcamos las asociaciones locales.

 

[1] Zuasnabar, I; Ferla, P; González, J; Silva, L (2016) Panorama del nivel municipal en Uruguay. KAS-UCUDAL.

[2] Puntam, R (1993) Making democracy work: civic traditions in modern Italy . Princeton: Princeton University Press.

[3] Queirolo, R; Boidi, F; Seligson, M (2013) Cultura política de la democracia en Uruguay y en las Américas, 2012: Hacia la igualdad de oportunidades. LAPOP-Vanderbilt University, Universidad de Montevideo. 


Sobre Nosotros

Somos un grupo que forma parte de la sociedad civil organizada y tenemos como propósito contribuir a que las instituciones desarrollen las capacidades para que la transparencia se de en todos los niveles de gobierno. Teniendo en cuenta los principios de Gobierno Abierto y Electrónico, nos orientamos a trabajar con el fin de promover un estado eficiente y participativo incorporando el uso de la tecnología como una herramienta para lograr estos objetivos.

Newsletter

Otros artículos

Términos del Sitio

Las opiniones expresadas en los diferentes artículos, así como las opiniones de los usuarios del sitio, son de exclusiva responsabilidad de los autores y no reflejan, necesariamente, la opinión del portal o de sus propietarios.